Preparados… Listos… Lean
Diviértase al ayudar a los niños a desarrollar sus
habilidades preparatorias para la lectura. Haga de
las actividades para el desarrollo de la lectura un
hábito diario.
Escuchando y hablando – Hable sobre lo que está
haciendo. Indique las cosas, diga el nombre, y
explique cómo funcionan. Juegue con las palabras.
Practique sonidos y palabras. Anime a sus niños a
hablar con oraciones completas. Tómense turnos
en las conversaciones. Escuche tanto como habla.
Sonidos – Diga una palabra lentamente y pregunte,
¿Cuántos sonidos escuchas? Practique sonidos,
mostrando cómo su boca, lengua y dientes se ven
en un espejo. Pregunte, ¿Qué palabras suenan
como este/a sonido/palabra?
Lectura – Fije un tiempo especial para la lectura
diaria. Elija un lugar favorito en su casa para que la
familia lo utilice para leer. Lea y re-lea los libros
favoritos. Enfatice las palabras, o frases, que se
repiten. Pregúnteles a los niños cuál fue su parte
favorita. Anímelos a re-contar la historia en sus
propias palabras.
Muéstreles a los niños cómo sostener un libro para
leerlo. No se preocupe si su niño no se sienta quieto
mientras usted lee, ellos están escuchando. Haga
una lectura de preparación antes de leer el libro a
los niños. Esto hará que se le facilite mostrar las
imágenes. Conteste las preguntas o use tonos
diferentes de voz para cada personaje.
Reconocimiento de letras y palabras – Lea anuncios,
cajas de cereales, menús, y computadoras a los
preescolares. Busque en su casa por cosas que
empiezan con una letra o sonido. Coloque etiquetas,
o los nombres de las cosas, por la casa. Trabaje
con trabalenguas, canciones, libros de alfabeto,
rimas, poesía o letras magnéticas. Imprima los
nombres de los niños y colóquelos en diferentes
lugares.
Emparejando – Doblen la ropa juntos. Participen
en juegos de figuras y tamaños. Coleccione objetos
que se combinan entre ellos. Haga rompecabezas
de tarjetas de felicitación o cajas de cereal.
Secuencias – Ayude a los niños a seguir direcciones.
Use oraciones cortas y claras. Haga tarjetas
ilustrando una historia. Pídales a los niños colocarlas
en la secuencia correcta.
Comprensión – Haga preguntas sobre lo que ellos
ven y hacen. ¿Puedes ahora decirme la historia?
Cada niño desarrolla sus habilidades para la lectura
a diferentes velocidades. No se desanime si su
preescolar no está al nivel de otros niños. Si usted
está preocupado acerca de la forma como el
lenguaje del niño está progresando, visite a algún
profesional especialista en la edad temprana,
maestro, o su médico. Haga que su niño tenga
chequeos auditivos y visuales regularmente.
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Elecciones de alimentos saludables –“Picoteando”
Muchos preescolares elegirían comer bocadillos
todo el día. Un niño que “picotea” pudiera nunca
tener hambre por una comida regular.
He aquí algunas razones por las cuales se debe
desanimar el picotear:
Un niño que tiene hambre a la hora de la comida
puede estar más inclinado a probar nuevos
alimentos y a comer alimentos más saludables.
Los niños que picotean, por lo general comen
bocadillos y bebidas altos en calorías. Esto pudiera
poner a los niños en riesgo por incremento de peso
excesivo.
Un niño que come bocadillos frecuentemente,
especialmente bocadillos dulces, tiene mayores
probabilidades de desarrollar caries.
Una rutina regular de comidas y bocadillos ayuda a
desanimar el picoteo. A los niños les gusta esto
porque saben qué es lo que vendrá. Por ejemplo, si
los niños empiezan a sentir hambre durante la hora
de historias, el saber que habrá bocadillos después
es de gran ayuda.
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Niños activos
Es importante darles a los niños tantas
oportunidades como sea posible para estar activos.
Asegúrese que su niño o niña participe en
actividades variadas, deportes y juegos. Deje que
su hijo/a elija las actividades en las que se sienta
mejor. Típicamente, a los niños no les molesta tener
una dosis diaria de ejercicio, especialmente si es
divertido.
La Asociación Nacional para el Deporte y Educación
Física recomienda que los niños en edad escolar
tengan 60 minutos o más de actividad física diaria
y evitar periodos de inactividad de 2 horas o más.
- Incorpore actividad física en la rutina diaria.
Desde quehaceres hasta una caminata después
de la comida, mantienen a su familia activa cada
día.
- Permita el tiempo suficiente para el juego libre.
Los niños pueden quemar más calorías y
divertirse cuando se les deja a sus propios
recursos. El jugar al “destoquín”, montar en
bicicleta por el vecindario, y construir muñecos
de nieve son algunos de los pasatiempos
favoritos de la niñez.
- Tenga a la mano varios juegos y equipos de
juego. No tienen que ser caros – una variedad
de pelotas, hulas, y cuerdas para saltar pueden
mantener a los niños ocupados por varias horas.
- Sean activos juntos. Esto lo mantendrá en
movimiento y a los niños les gusta jugar con sus
padres.
- Limite el tiempo que se pasa en actividades
sedentarias, tales como mirar televisión, entrar
en la Internet, o jugar video juegos.
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Niños seguros: Evite el agotamiento por el calor
Los niños son más susceptibles de enfermarse por
el calor que los adultos. Ellos tienen un área corporal
mayor por kilogramo de peso. Aprenda a reconocer
los signos tempranos relacionados con este tipo de
agotamiento. Este conocimiento pudiera salvar la
vida de su hijo/a.
Si usted empieza a notar que su hijo empieza a
sufrir de un incremento de respiraciones y de pulso,
mareos, náuseas, fatiga y/o dolores de cabeza, es
hora de tomar algún tipo de acción. Estos síntomas
pueden ser seguidos por una piel decolorada, fría y
húmeda, y /o calambres en el estómago y piernas.
De cualquier manera, parece ser que la indicación
más clara de que un niño está sufriendo de
agotamiento por calor es cuando el niño tiene una
temperatura muy alta pero sin transpiración, lo que
resulta en una piel caliente y seca.
Cuando los niños se quejan de tener sed, sentirse
calientes, o simplemente parecen más irritables en
el calor, ellos pudieran tener inicios de
deshidratación. Retire al niño de los rayos solares y
llévelo a un lugar fresco y cómodo. Haga que el
niño empiece a tomar suficiente cantidad de fluidos
frescos tales como agua o bebidas deportivas. El
niño también deberá quitarse cualquier exceso de
ropa o equipo deportivo. Usted también puede poner
ropas frescas humedecidas con agua sobre la piel
sobrecalentada.
Por ninguna razón deje a su hijo/a en el automóvil.
La temperatura en el auto puede alcanzar hasta 49
grados centígrados (120° F) en tan solo diez
minutos, dependiendo en la temperatura y la
humedad del ambiente. Si usted deja a su hijo en
el automóvil—aún si las ventanas están ligeramente
abiertas—usted pudiera estar tomando el riesgo de
perder a su hijo/a.
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