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Boletin de asuntos familiares
Septiembre 2007

Por Donna Liess
agente de la Extensión Cooperativa de Colorado State University, Ciencias para la Familia y el Consumidor, Weld

Preparados… Listos… Lean

Diviértase al ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades preparatorias para la lectura. Haga de las actividades para el desarrollo de la lectura un hábito diario.

Escuchando y hablando – Hable sobre lo que está haciendo. Indique las cosas, diga el nombre, y explique cómo funcionan. Juegue con las palabras. Practique sonidos y palabras. Anime a sus niños a hablar con oraciones completas. Tómense turnos en las conversaciones. Escuche tanto como habla.

Sonidos – Diga una palabra lentamente y pregunte, ¿Cuántos sonidos escuchas? Practique sonidos, mostrando cómo su boca, lengua y dientes se ven en un espejo. Pregunte, ¿Qué palabras suenan como este/a sonido/palabra?

Lectura – Fije un tiempo especial para la lectura diaria. Elija un lugar favorito en su casa para que la familia lo utilice para leer. Lea y re-lea los libros favoritos. Enfatice las palabras, o frases, que se repiten. Pregúnteles a los niños cuál fue su parte favorita. Anímelos a re-contar la historia en sus propias palabras.

Muéstreles a los niños cómo sostener un libro para leerlo. No se preocupe si su niño no se sienta quieto mientras usted lee, ellos están escuchando. Haga una lectura de preparación antes de leer el libro a los niños. Esto hará que se le facilite mostrar las imágenes. Conteste las preguntas o use tonos diferentes de voz para cada personaje.

Reconocimiento de letras y palabras – Lea anuncios, cajas de cereales, menús, y computadoras a los preescolares. Busque en su casa por cosas que empiezan con una letra o sonido. Coloque etiquetas, o los nombres de las cosas, por la casa. Trabaje con trabalenguas, canciones, libros de alfabeto, rimas, poesía o letras magnéticas. Imprima los nombres de los niños y colóquelos en diferentes lugares.

Emparejando – Doblen la ropa juntos. Participen en juegos de figuras y tamaños. Coleccione objetos que se combinan entre ellos. Haga rompecabezas de tarjetas de felicitación o cajas de cereal.

Secuencias – Ayude a los niños a seguir direcciones. Use oraciones cortas y claras. Haga tarjetas ilustrando una historia. Pídales a los niños colocarlas en la secuencia correcta.

Comprensión – Haga preguntas sobre lo que ellos ven y hacen. ¿Puedes ahora decirme la historia?

Cada niño desarrolla sus habilidades para la lectura a diferentes velocidades. No se desanime si su preescolar no está al nivel de otros niños. Si usted está preocupado acerca de la forma como el lenguaje del niño está progresando, visite a algún profesional especialista en la edad temprana, maestro, o su médico. Haga que su niño tenga chequeos auditivos y visuales regularmente.

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Elecciones de alimentos saludables –“Picoteando”

Muchos preescolares elegirían comer bocadillos todo el día. Un niño que “picotea” pudiera nunca tener hambre por una comida regular.

He aquí algunas razones por las cuales se debe desanimar el picotear:
Un niño que tiene hambre a la hora de la comida puede estar más inclinado a probar nuevos alimentos y a comer alimentos más saludables.

Los niños que picotean, por lo general comen bocadillos y bebidas altos en calorías. Esto pudiera poner a los niños en riesgo por incremento de peso excesivo.

Un niño que come bocadillos frecuentemente, especialmente bocadillos dulces, tiene mayores probabilidades de desarrollar caries.

Una rutina regular de comidas y bocadillos ayuda a desanimar el picoteo. A los niños les gusta esto porque saben qué es lo que vendrá. Por ejemplo, si los niños empiezan a sentir hambre durante la hora de historias, el saber que habrá bocadillos después es de gran ayuda.

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Niños activos

Es importante darles a los niños tantas oportunidades como sea posible para estar activos. Asegúrese que su niño o niña participe en actividades variadas, deportes y juegos. Deje que su hijo/a elija las actividades en las que se sienta mejor. Típicamente, a los niños no les molesta tener una dosis diaria de ejercicio, especialmente si es divertido.

La Asociación Nacional para el Deporte y Educación Física recomienda que los niños en edad escolar tengan 60 minutos o más de actividad física diaria y evitar periodos de inactividad de 2 horas o más.

  • Incorpore actividad física en la rutina diaria. Desde quehaceres hasta una caminata después de la comida, mantienen a su familia activa cada día.
     
  • Permita el tiempo suficiente para el juego libre. Los niños pueden quemar más calorías y divertirse cuando se les deja a sus propios recursos. El jugar al “destoquín”, montar en bicicleta por el vecindario, y construir muñecos de nieve son algunos de los pasatiempos favoritos de la niñez.
     
  • Tenga a la mano varios juegos y equipos de juego. No tienen que ser caros – una variedad de pelotas, hulas, y cuerdas para saltar pueden mantener a los niños ocupados por varias horas.
     
  • Sean activos juntos. Esto lo mantendrá en movimiento y a los niños les gusta jugar con sus padres.
     
  • Limite el tiempo que se pasa en actividades sedentarias, tales como mirar televisión, entrar en la Internet, o jugar video juegos.

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Niños seguros: Evite el agotamiento por el calor

Los niños son más susceptibles de enfermarse por el calor que los adultos. Ellos tienen un área corporal mayor por kilogramo de peso. Aprenda a reconocer los signos tempranos relacionados con este tipo de agotamiento. Este conocimiento pudiera salvar la vida de su hijo/a.

Si usted empieza a notar que su hijo empieza a sufrir de un incremento de respiraciones y de pulso, mareos, náuseas, fatiga y/o dolores de cabeza, es hora de tomar algún tipo de acción. Estos síntomas pueden ser seguidos por una piel decolorada, fría y húmeda, y /o calambres en el estómago y piernas. De cualquier manera, parece ser que la indicación más clara de que un niño está sufriendo de agotamiento por calor es cuando el niño tiene una temperatura muy alta pero sin transpiración, lo que resulta en una piel caliente y seca.

Cuando los niños se quejan de tener sed, sentirse calientes, o simplemente parecen más irritables en el calor, ellos pudieran tener inicios de deshidratación. Retire al niño de los rayos solares y llévelo a un lugar fresco y cómodo. Haga que el niño empiece a tomar suficiente cantidad de fluidos frescos tales como agua o bebidas deportivas. El niño también deberá quitarse cualquier exceso de ropa o equipo deportivo. Usted también puede poner ropas frescas humedecidas con agua sobre la piel sobrecalentada.

Por ninguna razón deje a su hijo/a en el automóvil. La temperatura en el auto puede alcanzar hasta 49 grados centígrados (120° F) en tan solo diez minutos, dependiendo en la temperatura y la humedad del ambiente. Si usted deja a su hijo en el automóvil—aún si las ventanas están ligeramente abiertas—usted pudiera estar tomando el riesgo de perder a su hijo/a.

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Updated Monday, February 04, 2008.

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