Problemas de conducta en los niños
Todos los niños tienen problemas de conducta, y algunos de estos son más difíciles de aceptar que otros. Como padres, nosotros somos los primeros y más importantes educadores. Necesitamos establecer nuestro plan para lograr el cumplimiento de reglas y objetivos. ¡Este es nuestro trabajo como padres!
¿Por qué actúan de esta manera?
Cuando los niños reaccionan con aggression hacia lo que los padres pueden ver como una simple petición, el principio real podría ser de frustración. Si existieran actividades que se debieron terminar ayer y no pueden ser logradas hoy, ellos pudieran enojarse. Si las actividades se hacen más difíciles o más restricciones se aplican, ellos pueden reaccionar con enojo.
Cuando las expectativas incrementan, los niños podrían sentir miedo si no pueden lograr lo que se espera de ellos. El miedo pudiera llegar a ser demasiado, lo que puede causar en los niños reacciones negativas hacia otros. Algunas veces, acciones sencillas como no comer u orinarse en la cama pudieran ser su manera de responder. En algunas otras ocasiones, el uso de acciones más violentas pudiera ser la manera de controlar la situación. Así, se puede ver claramente que aun
cuando los niños no pueden comunicar su frustración, su manera de actuar les permite mostrarla para lograr atención.
Cómo enfrentar esta conducta
El balancear la necesidad de independencia del niño con la autoridad es un gran desafío para los padres. Recuerde que la conciencia en los niños de ser capaces de no cumplir con una orden también significa que ellos están aprendiendo el primer paso en el proceso de cómo elegir resultados. Tenga usted conciencia de la edad específica de los niños así como su nivel de
desarrollo cuando tenga que elegir sus acciones. Recuerde los siguientes consejos cuando tenga que enfrentarse a conductas difíciles:
- Sepa que disciplinar no es castigar. La disciplina es una forma de entrenamiento para ayudar a los niños a aprender a controlarse.
- Tome en cuenta las limitaciones y expectativas adecuadamente, de manera que pueda evitar
más frustración tanto en el pequeño como en usted.
- Aprenda a reconocer los primeros signos indicadores de frustración en su niño. Cuando los niños enfrentan problemas o situaciones a los que no saben cómo responder, su ansiedad empieza a dominar.
- Desarrolle un plan de disciplina. Decida con anterioridad cómo enfrentará la incidencia de conductas negativas. La planeación y práctica reducirán el enfado o angustia presentes en la conducta.
- Utilice lo que se conoce como "tiempo fuera" para separar al niño de la situación negativa y permitirle que practique autocontrol. El área de "tiempo fuera" puede ser una silla, un escalón o cualquier lugar donde el niño no tenga acceso a sus juguetes, televisión u otras actividades. La duración apropiada puede ser un minuto por cada año de edad. Al término del "tiempo fuera", una discusión debe llevarse a cabo para identificar la razón del "tiempo fuera" y otras posibles opciones que el niño pudiera tener para evitar llegar a estar fuera de control.
- Reconozca que algunas veces no tener ninguna reacción es la mejor respuesta. El no reaccionar es lo mejor para conductas que no son agresivas, como cuando el niño está lloriqueando o de pedigüeño. Si los adultos intervienen rápidamente en la situación, los niños no tienen la oportunidad de enfrentar el problema ellos mismos y no adquieren nuevas habilidades.
- Una vez que usted decida intervenir, hágalo rápidamente. La tardanza de su respuesta, hasta que la actividad o conversación hayan sido terminadas, puede eliminar la efectividad de su intervención.
- Sea consistente en las advertencias que usted indica y sobre las consecuencias. Estar de pedigüeño o lloriqueando no debe cambiar el resultado o la consecuencia.
- Asegúrese de tener la atención del niño cuando discutan el problema del momento. Tome al niño por las manos para asegurarse que lo/a está escuchando. Si el niño no puede hablar claramente, encuentre otra manera, como parpadear o mover las manos, para que el niño pueda identificar el problema.
- No espere hasta que se le baje a usted el enojo para reaccionar a la conducta del niño. Reconozca sus propias señales de alarma y cómo reaccionar adecuadamente. Algunas veces los padres también necesitan un "tiempo fuera".
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¿Se siente frustrado? 12 alternativas para no golpear a sus hijos
Cuando los problemas, grandes y pequeños, de su vida diaria se empiezan a apilar y lo llevan al punto de querer pegarles a sus niños - DETÉNGASE.
Tómese su tiempo. No deje que sus problemas afecten a su hijo/a. Trate de utilizar todas o algunas de las siguientes alternativas. Haga lo que major funcione para usted.
- Deténgase inmediatamente. Retroceda. Siéntese.
- Respire profundamente unas cinco veces. Inhale. Exhale. Lentamente, lentamente.
- Cuente hasta 10. Aún mejor, hasta 20. O, recite el alfabeto en voz alta.
- Llame por teléfono a algún amigo. A un familiar. O simplemente al número del clima.
- ¿Sigue enojado? Golpee una almohada. Cómase una manzana.
- Hojee una revista, un libro, el periódico o un álbum de fotografías.
- Haga unas sentadillas.
- Coja un lápiz y anote sus pensamientos.
- Tome un baño o dúchese con agua fría.
- Acuéstese en el piso o, simplemente, coloque sus pies en alto.
- Escuche su música favorita.
- Riegue sus plantas.
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Por qué los padres se enojan
Nancy Samalin, en su libro Love and Anger: The Parental Dilemma, escribe "entre más grande es nuestro amor, más grande será nuestra capacidad para sentir una gran variedad de emociones entrecruzadas, incluyendo enfado, resentimiento e inclusive furia. Es natural que este tipo de emociones fuertes se hagan presentes en nuestras relaciones con nuestros hijos, ya que ellos son las personas en la que invertimos la mayor cantidad de nuestro amor, nuestros más intensos sentimientos y en los que tenemos nuestras mayores esperanzas".
Pero, aún cuando los padres se enojen, tienen que controlar su conducta. ¿Es más fácil decir que hacer? Por supuesto que lo es. Por esto, he aquí algunos consejos en los que debe pensar la próxima vez que su niño "quiera encontrarle su lado flaco".
Entre más ruidoso se pongan ellos, más quieto póngase usted.
Tome responsabilidad por sus propias emociones y diga "Estoy enojado" en lugar de decir "Eres malo".
Nada se aprende o gana si la crisis se amplía. Para enseñar una lección, usted y su niño deben aprender a estar calmados y alertas.
Cuando el enfado domina, la lógica se sale por la borda.
El enojo puede ser una emoción secundaria. La verdadera causa podría ser miedo, dolor o culpa. Trate de encontrar la causa.
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